Definitivamente no me considero una persona con superpoderes, dones extraordinarios ni misiones especiales en la vida, al menos nada más importante que otras personas; además, conozco muchas mujeres inteligentes, poderosas, conocedoras e incluso sofisticadas, que no se clasificarían a ellas mismas como brujas si se les preguntara. Entonces, ¿qué define a una bruja?
Es importante recordar, que en antiguas culturas con archivos extensos de historia, siempre han existido mujeres que “curan”, “ven”, “saben”, “estudian”, “ayudan”; sin que esto significase mala reputación para ellas, y además de que no siempre estaban etiquetadas con un oficio, casi nunca recibían una denominación despectiva.
La palabra bruja en español, witch en inglés, hexe en alemán y sorciére en francés, tienen connotaciones aproximadas en cada una de las lenguas que menciono, y empezaron a utilizarse en la época medieval, (los primeros registros que se tienen del uso de estos vocablos es controvertido pero data del siglo XIII o IV), y se usaban para etiquetar mujeres que habían renunciado a su fe específicamente católica, en un pacto con Satán, o que usaban palabras (hechizos o encantamientos) para invocar los poderes del demonio, siendo infieles a la iglesia, que en aquel tiempo unificaba a las poblaciones y ejercía un poder arbitrario, en donde no era posible que una mujer (e incluso algunos hombres) tuviera conocimiento ancestral, o científico o médico.
Afortunadamente, las cosas y las oportunidades han cambiado para nosotras; pues, a pesar de seguir viviendo algunas situaciones eminentemente patriarcales, o circunstancias de violencia de género en la vida cotidiana (y que esto para el artículo que estamos leyendo: es harina de otro costal), la adquisición de conocimientos y las prácticas espirituales son libres y no juzgadas, al menos legalmente, y en la mayoría de los casos, no suponen un riesgo para la vida o la libertad. En estos tiempos felizmente es fácil encontrar mujeres que hacen de todo, académicas, científicas, demagogas o políticas, locutoras, astronautas, médicas o inversionistas, embajadoras o activistas, sin que estos oficios nos remitan a clasificarlas como brujas, lo cual seguramente habría sucedido en caso de que hubiéramos nacido unos 3 o 4 siglos antes; pero también, en la actualidad (y mucho más de lo que podríamos imaginar), está creciendo la cantidad de mujeres que se sienten, autodenominan o clasifican como brujas por alguna u otra cosa, sin que esto sea necesariamente excluyente de sus trabajos habituales: es decir, si vamos caminando por la calle podríamos fácilmente toparnos con una maestra bruja, una abogada bruja, o por qué no, una directora bruja. La pregunta que estuve generando para este ensayo gira en torno a las cualidades, características, actividades y creencias que hacen que seamos brujas.
¿Qué es lo que hace bruja a una bruja?
Primeramente se debe señalar que no es fácil definir, y muchos atributos pueden modificarse de persona a persona, no obstante, considero que es necesario darle estructura a las características más relevantes para que cualquier lector comprenda el contexto; para empezar, mencionaré algunos de los aspectos fundamentales para generar mi autoconcepto, las cuales son flexibles, no únicas, y mucho más extensas de analizar que lo que aquí se presenta.
1. Herencia, una ascendencia, una historia familiar de gente del gremio, en algunos libros mencionados como “sangre pura” no con el objetivo de dividir, sino mencionando que ambas líneas ancestrales poseen antecedentes mágicos,por eso, en algunas ocasiones vemos familias extensas de quiromantes, adivinadores o sanadores, también implicando la presencia de linaje mágico o mitológico, hadas, selkies o cambiaformas; sin embargo, este rasgo no es sin equa non para ser una bruja, existiendo aún sin linaje familiar.
2. Practica espiritual: el conocimiento llega para aplicarlo, y enfocarnos en evolucionar espiritualmente es fundamental para las brujas, esta práctica consiste en meditación, introspección y comunión con el universo, sin estar relacionada con alguna corriente religiosa, sin juicios y desde el amor, con un avance personal, no equiparable ni transferible. Es uno de los aspectos más destacados de las brujas modernas.
3. Son sanadoras: no me refiero a curar una enfermedad avanzada rápidamente con una imposición de manos (al menos, no en todos los casos), sino son capaces de sanar heridas del alma o del cuerpo de los demás de una manera espontánea o no siempre utilizando métodos convencionales. Pueden generar cambios por hablar con alguien, convivir con alguien o inspirar a alguien..n. Nmkk
4. Son las guardianas del conocimiento ancestral, mujeres que reciben mucha información y están interesadas en mantenerla a salvo, aplicarla y transmitirla, esta puede ser su forma de trascender, apasionadas del estudio, cultivando la disciplina del aprendizaje sobre los secretos de la tierra, trabajando con el agua, leyendo sobre plantas y piedras.
5. Conocen el poder de la palabra: si quieres decir que hacen hechizos, estás en lo cierto, aunque también sería correcto si nos contaran que intencionan las cosas, decretan o cantan para realizar la verdadera magia de transformación, si te imaginas explosiones, platos volando y una canción divertida después de un abracadabra teatral, podrías estar un poco lejos de lo real, sin embargo, suelen ser palabras fuertes y llenas de amor, respeto, en un idioma regularmente conocido o coloquial.
6. Mancias, clarividencia, canalización: se trabaja en ellos y cada quien explota alguno según talentos e intereses, no están presentes en todas y tampoco son exclusivos de las brujas. En estas cuestiones tan poco tangibles, hay personas que los tienen y los utilizan para fines diferentes, existen también quienes voluntariamente los suprimen, pero generalizando un poco; las brujas son una población interesada en estas habilidades infrecuentes y metafísicas, sin que este interés las convierta en seres sobrenaturales o mucho menos peligrosos.
7. Su trabajo es con el universo y para el universo, respetando la tierra, los seres vivos y los elementos, no hay registro de que comer niños sea una actividad que practiquen con frecuencia.
8. Transformación. Implica cambiar de una forma o estado basal a una forma o estado nuevos. Conocen, aprenden la manera de hacer que la realidad que viven se adapte a sus deseos en alineación con el resto del planeta, dominan la lay de causa y efecto.
9. Reclaman su lugar en el mundo. Mucha gente habla del reclaiming, como movimiento idealista que buscar recuperar la posición social de la mujer, darle igualdad y reconocerla como la diosa, el poder femenino creador que aporta nada más y nada menos que el vientre para gestar todo lo que nos rodea. Las brujas asumen la responsabilidad de restablecer la presencia universal de la divinidad femenina, para proyectarse en ella y sostenerse de ella con seguridad y confianza.
Los puntos descritos previamente forman parte de la ideología mágica de nuestros tiempos, y hacen notar que son características subjetivas en las que se puede trabajar a diferentes niveles; sin embargo, lo relevante de plasmarlos de forma ordenada es resaltar un abanico de diferencias entre las diferentes brujas actuales, un abismo de distancia entre los conocimientos de cada una y una variedad muy significativa de expresiones de la magia y la hechicería, que se relacionan más con las decisiones y el talante del practicante que con lo estipulado en definiciones o conceptos, por lo tanto; cualquier persona puede identificarse a sí misma como una bruja, sin necesidad de requisitos ni esquemas, es más: sin necesidad de compartirlo con alguien más.
Las brujas somos poderosas, cargadas de fuerza del pasado, con el conocimiento del presente y las señales del futuro, estamos en todas partes y nos reconocemos de forma individual o colectiva, nacemos o nos hacemos, pero magia dentro todas tenemos, es cuestión de descubrirla, abrazarla y hacerla crecer.

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